Filosofía de Trabajo


ATENCIÓN INDIVIDUALIZADA


En la consulta lo importante es el paciente, por lo que en el Instituto de Terapia Manual Avanzada nos dedicamos de forma totalmente individual.

“Un síntoma tiene el valor de existir; se le debe tener en cuenta, pero sin hacer de él el eslabón principal del diagnóstico”

Se han conseguido grandes progresos en el campo de la enfermedad pero aun estamos en pañales en el campo de la salud. La salud no solo es la ausencia de enfermedad, sino un estado de completo bienestar físico, mental y social. Esta concepción de salud fue establecida en 1948 por la Conferencia Sanitaria Internacional en el preámbulo de la constitución de la Organización Mundial de la Salud (Official Records of the World Health Organization, Nº 2, p. 100) y no ha sido modificada desde entonces.

Por tanto porqué entender la salud sólo como una situación temporal en espera de la enfermedad, en ningún caso podemos concebir la enfermedad como un accidente fortuito que irrumpe en nuestra vida, sino mas bien como una manifestación de un desequilibrio del ser humano en su totalidad con todos sus condicionantes.Enfermedades

Debemos por tanto tener una visión holística que se interese por la salud, por desgracia en muchos casos se tiene una visión demasiado reduccionista de la situación por la que el paciente acude a nuestras consultas, atendiendo únicamente al aspecto clínico de la enfermedad, el cual es solo un elemento superficial y reciente de un desarreglo biológico mucho más profundo y antiguo. Un síntoma tiene el valor de existir y se le debe tener en cuenta, pero nunca podemos hacer de él el eslabón principal del diagnóstico. Para ilustrar estas palabras pongamos como ejemplo el dolor, un síntoma por el que acuden miles de personas a las consultas. A este síntoma se le ha demonizado dándole un carácter maligno que hay que erradicar a toda costa sin plantearse por un momento su razón de ser. En ningún momento se interpreta el dolor como un aliado que nos avisa que algo no esta funcionando bien, un perro guardián que vela por nuestra seguridad y nos avisa cuando algo la pone en riesgo. El dolor es una alarma de incendios que se activa porque en alguna parte existe fuego, silenciar la alarma no apaga el fuego. Por tanto convertimos en causa aquello que es consecuencia, y debemos tener en cuenta que a menos que se trate la causa ninguna medicina será efectiva para curar el padecimiento.

Todo empieza por una disfunción bioquímica debida a la carencia de ciertos micronutrientes necesarios para lograr un óptimo funcionamiento celular, llevándonos inexorablemente a alteraciones en los procesos de oxido-reducción celular y desequilibrios en los estados acido-base, provocando una disminución de la capacidad de reacción-adaptación de nuestras células. Éstas se verán desprovistas del sustrato básico para poder hacer frente de forma eficaz al bombardeo constante de agentes estresantes tanto exógenos como endógenos y comenzaremos a adentrarnos en el terreno disfuncional. Durante el peregrinaje por la disfunción nuestra maquinaria corporal comenzará a sobrevivir en lugar de vivir, consumiendo recursos en exceso y haciendo sacrificios que tendrán un precio. El paciente comenzará a presentar una batería de síntomas difusos que no se podrán catalogar en ningún cuadro clínico de enfermedad y todas las pruebas médicas no serán determinantes puesto que aun no se ha presentado la enfermedad. Si este estado disfuncional se mantiene la enfermedad tendrá tiempo para provocar lesiones y resquebrajar la integridad del organismo al igual que su sistema inmunitario, generando finalmente un cuadro sintomatológico propio que se podrá identificar con las diferentes pruebas. La buena noticia es que aún llegados a este estado mediante un programa de Terapia Biorreguladora Integrativa la increíble maquinaria corporal es capaz de resurgir de sus cenizas cual ave fénix.

“El aspecto clínico de la enfermedad es solo un elemento, el más superficial y reciente, de un desarreglo biológico mucho más profundo y antiguo”

Sintoma

La disfunción podría definirse en términos generales como un agotamiento del potencial adaptativo del cuerpo, esa última gota de agua que colma el vaso y hace verter todo su contenido. Las gotas pueden caer durante años y no generar ningún signo o síntoma, son los llamados microtraumatismos o pueden ser gotas mas grandes a los que llamaremos macrotraumatimos. Ambos pueden ser físicos, psíquicos o químicos.

Durante el peregrinaje por la disfunción, nuestra maquinaria corporal comenzará a sobrevivir en lugar de vivir, consumiendo recursos en exceso y haciendo sacrificios que tendrán un precio.

Puesto que la disfunción antecede al desarrollo de la patología, estamos ante una medicina funcional preventiva. Por ello en la línea del trabajo holístico, es decir, de entender el cuerpo humano como un sistema de tensiones compartidas dónde todo está relacionado con todo, la rehabilitación celular llega a la esencia del funcionamiento corporal: el estado celular.

Nuestras células necesitan una cantidad específica de micronutrientes para realizar su correcta función. Debido a la intoxicación procedente de los diferentes productos de los cuales nos alimentamos así como del ambiente y el siempre presente estrés, nuestras células se ven desprovistas de estas fundamentales sustancias con lo que las funciones fisiológicas se ven afectadas. Los diferentes órganos corporales verán así alterado su estado fisiológico y se producirá con el tiempo un  fallo que llevará al desarrollo de una patología.

“Si estás seriamente interesado en tu salud, piensa en tu cuerpo desde un punto de vista celular.”

GorkaVazquez

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